En este apartado resumimos qué es la terapia y en qué consisten las técnicas de activación del deseo sexual. Estas técnicas se han desarrollado a lo largo de muchos años de experiencia terapéutica en el tratamiento de las disfunciones sexuales, en general, y de las inhibición o ausencia del deseo, en particular. Antes de hablar de la terapia vamos a tratar de conocer muy brevemente que es la falta de deseo • La inhibición del deseo o su disminución es una falta de sentimientos eróticos, un estado de ausencia de sensualidad, un bloqueo de nuestro sistema de activación erótico. • Las causas que originan la inhibición, disminución o falta de deseo sexual pueden ser de orden psicológico, relacional, social, hormonal, neurológico... Cualquiera de ellos o varios pueden influir de forma determinante en el deseo y la excitación. Conviene que distingamos entre falta de deseo y problemas de excitación ya que no son el mismo fenómeno, aunque muchas veces van unidos: • Si no hay deseo sexual, no se dan las circunstancias adecuadas para provocar la excitación. • Sin embargo, se puede tener deseo sexual y sensaciones eróticas adecuadas y, llegados al momento de la excitación, sufrir una disfunción por diversas causas. • En la mujer, la dificultad para llegar o mantener la excitación en las relaciones sexuales, suele estar asociada, además de las causas anteriores a la existencia de dispareunia, vaginismo y otros fenómenos de tipo fisiológico.. (Si deseas más información sobre los problemas de deseo y dificultades de excitación consulta el apartado "Trastorno del deseo sexual" o "Dificultades de excitación" de esta página web) En la terapia partimos de esta realidad y tenemos en cuenta, además, la existencia de ciertos factores individuales de suma importancia, que acompañan a esta problemática en la mayoría de los casos. Cada persona (mujer u hombre) vive esa experiencia de modo distinto: • Tristeza, inquietud, frustración, problemas con la pareja, culpabilidad, baja auto estima, evitación de encuentros, cansancio, falta de seducción, inexistencia de atracción, etc. • Hay diversos grados de disfunción del deseo sexual. El gradiente de deseo puede ir desde alguien que no tiene nunca deseo sexual; personas que están atravesando una crisis temporal; personas que ya no sienten deseo por sus parejas; y personas que después de una relación sienten dificultad en determinadas situaciones o con determinadas personas. El objetivo inicial de la terapia es diseñar una estrategia específica para aplicar el aprendizaje y las técnicas adaptadas a cada persona según sus necesidades, características personales, gravedad, dificultades y ritmo de aprendizaje. • El primer paso de la terapia va a ser el diagnóstico. El deseo sexual y la activación erótica es un proceso fundamentalmente psicológico (estímulos internos y externos, creencias sobre el placer, sensaciones gratas, imágenes eróticas, recuerdos y fantasías sensuales, etc.) Aunque también puede tener componentes hormonales y neurológicos. En, cualquier caso, intervienen tanto las emociones, la conducta, las experiencias, la información como el sistema nervioso. • Por lo tanto, hay que evaluar si el problema es de tipo fisiológico (es muy infrecuente) o bien es psico-social (rutina en las relaciones, experiencias negativas, relaciones insatisfactorias, vergüenza, complejos, pudor, creencias, estrés, preocupación, relaciones difíciles, falta de confianza, inhibición, tensión, etc.) El método más eficaz, permanente y radical de recuperar el deseo sexual es el cambio de actitudes y conductas personales y en las relaciones. • Este es el segundo paso de la terapia. Lo mismo que aprendemos una lengua o una profesión, podemos aprender a tener deseo o a recuperarlo con nuestra pareja. Para ello hemos de aprender a conocernos, pensar y actuar, de modo que diluyamos el bloqueo y la barrera que nos separa del placer, la sensualidad y el erotismo. Se trata de aprender un conjunto de habilidades que no tiene ningún "misterio". Una vez que aprendemos, ya tenemos las técnicas y herramientas para aplicarlo cuando deseemos. Para aprender a tener deseo utilizamos técnicas cognitivas y conductuales: • Técnicas cognitivas: Primero aprendemos a conocer ciertas nociones básicas pero necesarias sobre el deseo, el erotismo, la sensualidad, la comunicación, la expresión y sobre nuestra respuesta sexual en conjunto. Aprendemos aspectos sobre nuestro cuerpo, nuestra psicología y nuestras relaciones. Son nociones fáciles pero importantes y muy útiles a la hora de conocer qué debemos hacer en distintas situaciones. • Técnicas conductuales: En segundo lugar, aprendemos técnicas prácticas para hacer ejercicios que posibiliten el deseo y el erotismo. Aprendemos la utilización de estímulos adecuados y necesarios (psíquicos y físicos, manipulación, actitud, ambiente, etc.); ejercicios de sensibilización, control de la percepción, control de las reacciones, identificar y dominar los impulsos conscientes e inconscientes de estrés, fantasías, atención, etc.. Todos estos ejercicios están pautados y orientados por la terapeuta durante las sesiones de consulta. Los ejercicios prácticos se realizan en la intimidad de vuestras casas, en solitario o con vuestros/as compañeros/as-parejas sexuales. • En todas las sesiones se evalúa el progreso, las dificultades, la información, el ritmo del/a cliente, etc., de modo que se va adaptando la terapia a las necesidades de cada persona. Cada cliente experimenta el aprendizaje a distinto ritmo y ella/él será quien marque la dinámica de la terapia en cuanto a "tiempos". Hay que tener en cuenta que la dificultad para sentir deseo no tiene un único origen, sino que puede estar originado por múltiples causas: • conductas erróneas durante el aprendizaje de la sexualidad • una información inadecuada o incompleta • el desconocimiento de nuestro cuerpo • educación errónea sobre el desnudo, el placer y la gratificación • relaciones sexuales rutinizadas • falta de satisfacción y placer en las relaciones • sentimientos de culpabilidad • complejos sobre nuestro cuerpo y nuestros genitales • falta de comunicación, dificultades de expresión, timidez • experiencias (relaciones sexuales con otras personas marcadas por el miedo o la ansiedad) • situaciones personales (estrés, preocupaciones) • causas psicológicas (baja autoestima, crisis de ansiedad, exceso de control) • etc. Por otra parte, aunque es una disfunción muy frecuente entre las mujeres y cuya incidencia está aumentando entre los hombres, no existe un origen único, común a todas las personas con esta dificultad. Por todo ello es necesario estudiar y evaluar en cada caso cuales son los posibles factores que incluyen e inhiben el deseo sexual. El diagnóstico diferencial es una herramienta muy útil en este tipo de tratamientos. Además, cuanto antes se trate esta disfunción, más fácil es identificar el tipo de circunstancias que la favorecen, y también impedimos que se cronifique, facilitando la terapia. Aún así, la terapia también tiene éxito personas que la padecen desde hace muchos años. Ya en las primeras sesiones tendremos una comprensión mucho más clara de lo que nos pasa. Los objetivos de la primera y segunda sesión, por regla general, son: • Recoger todos los datos necesarios para evaluar y diagnosticar. En este sentido se realiza el historial de tu vida sexual y se te facilita una serie de cuestionarios con preguntas relativas a tu personalidad y a tus actitudes sexuales. Estos cuestionarios nos ahorran mucho tiempo de consulta y facilitan en gran medida el diagnóstico. • Informarte como cliente de todo aquello que es relevante para situarte en una visión más realista y menos dramática o pesimista que la que tienes con frecuencia. Se pretende con ello que sientas cierto alivio y puedas trabajar con un ánimo más activo y positivo. • Crear un ambiente de cordialidad, profesionalidad y confianza para que las sesiones sean mucho más efectivas y agradables. Esperamos que te animes a venir a nuestra consulta. Estamos seguros de que podemos ayudarte. No dejes pasar más tiempo!!!! © Dolores Salinas, 2010
Técnicas para estimular el deseo