Una consulta sexual es un centro con acreditados sexólogos/as donde recibimos información, ayuda y técnicas para solucionar nuestros problemas sexuales. El objetivo de una consulta sexual es solucionar los problemas sexuales, prevenir futuros problemas y mejorar la calidad de vida a través de la vivencia satisfactoria de nuestra sexualidad. La terapia sexual es un proceso de trabajo en el que los resultados se empiezan a ver prácticamente desde el primer día de consulta. Es un trabajo muy estimulante y gratificante, tanto para el cliente como para el terapeuta, porque nos cambia la vida. El clima de una consulta es distendido y abierto. Sentiremos que podemos exponer lo que nos sucede, somos escuchados con la máxima atención e interés. Nuestro alivio comenzará desde la primera sesión. El primer paso de comunicar nuestro problema, ser entendidos y obtener algunas aclaraciones y explicaciones iniciales, hará que nos sintamos mucho mejor. Esta mejoría contribuye desde el primer momento a solucionar nuestro problema. El/la terapeuta son profesionales que nos escuchan y establecen los mecanismos más adecuados para poder mejorar o resolver nuestra situación. Están acostumbrados a tratar este tipo de problemas y dándole la importancia que tienen, sin embargo, no dramatizan y esto es muy importante. ¿Por qué o cuando ir a una consulta? Hay muchas razones por las que podemos pensar en ir a una consulta. Entre las más habituales están: · Tener cualquier tipo de problema sexual · Tener problemas con nuestra pareja · Padecer algún complejo de tipo sexual · Desear mejorar nuestra vida sexual · Desear ampliar nuestros conocimientos y nuestra forma de ver la sexualidad ¿Es normal tener dificultades o problemas? Tan normal es tener dificultades o problemas sexuales como lo es tener un catarro, una apendicitis, dolores de estómago, problemas de columna, dificultades en la vista, padecer estrés o decaimiento. La mayoría de nosotros padecemos, hemos padecido o padeceremos en algún momento de nuestras vidas un problema, disfunción, complejo o carencia relacionado con la sexualidad Tenemos dificultades porque somos personas, no máquinas. Estamos sometidos a muchos condicionantes externos y propios y en nosotros actúan multitud de factores y mecanismos que se resienten sin que nosotros hayamos percibido nada hasta que se hace manifiesto el problema. Del mismo modo que visitamos al traumatólogo porque nos duele nuestra columna, debido quizá a un hábito incorrecto en la postura que adoptamos al trabajar, es conveniente visitar al/la sexólogo/a si tenemos alguna dificultad en nuestra actividad sexual. Poco a poco se van desterrando los tiempos en los que reconocer un problema sexual era sinónimo de descalificación. Más bien, al contrario, hoy en día se admira a la persona que puede reconocer sus dificultades en cualquier ámbito y ponerles remedio. Lo admiramos porque, entre otras razones, nos damos cuenta de que nosotros también tenemos dificultades y el hecho de no poder transmitirlas y comunicarnos abiertamente nos hace sufrir más. ¿Cómo identifico que me pasa algo? Hay síntomas que aparecen incluso antes de que se haga manifiesto el propio problema, el complejo o la disfunción. Pero por regla general no estamos entrenados a percibirlos hasta que el malestar se hace muy difícil de manejar por nosotros mismos, nuestra pareja o ambos. A menudo recurrimos a actitudes que tratan de esconder el problema porque no sabemos como enfrentarlo. Creemos que no disponemos de los medios adecuados y nos hacemos un mundo, o nos engañamos diciendo "ya se pasará". No nos damos cuenta de que si no identificamos y cambiamos algunos de los aspectos que han originado el problema, el problema seguirá presente en nuestras vidas, incomodándonos, generándonos ansiedad, creando situaciones molestas, etc. Con esa actitud, no sólo consolidamos el problema, sino que posiblemente se cronifica y agranda. Cuando notemos los primeros síntomas de angustia, de preocupación, de insatisfacción reiterada, de malestar, de disfunción o de incomodidad, no les demos la espalda. Parémonos a observarnos, a escuchar a nuestro interior y a nuestra pareja... Pensemos que todo tiene solución y que sólo es cuestión de actuar de forma adecuada. Demos un tiempo para tranquilizarnos y observar si el problema se disipa y era producto de circunstancias muy específicas y localizadas que hemos controlado, o por el contrario continua o va a más. En cualquier caso, es altamente recomendable una actitud tranquila, sabiendo que si ponemos los medios podremos solucionarlo. ¿Cómo aprendo a observarme? Para observarnos es conveniente tener tiempo que dediquemos a estar con nosotros mismos. Espacios del día en que podamos dedicarnos a percibirnos, a tratar de establecer un diálogo con nuestro interior, un diálogo abierto y sin censuras. Es importante una actitud relajada y tranquila. No debemos incorporar elementos de preocupación anticipando tal o cual aspecto... sino dejarnos sentir, escucharnos, percibirnos tal cual. Dejar que nuestra intimidad aflore y nos diga cómo se siente, qué le afecta, qué le gustaría cambiar o mejorar, cómo podría sentirse mejor, qué le hiere, qué le hace sentirse mal, etc. Este dialogo nos dará las claves para saber si estamos satisfechos con lo que hacemos o por el contrario hay aspectos que deseamos cambiar o mejorar. ¿Qué haré en una consulta? (Ver también "¿Cómo funciona la Consulta?" en la página de Inicio) La primera visita a una consulta sirve para dar al terapeuta una orientación inicial sobre nuestro problema. Si es la primera vez que se atiende, los primeros momentos suelen ser un poco más tensos y actuamos inhibidos. A medida que se establece el flujo de conversación, el/la terapeuta nos harán sentir más relajados y entenderemos que muchas personas como nosotros tienen este tipo de problemas. Los terapeutas nos ayudarán a resolver el problema, nos mostraran cómo se va a establecer el trabajo para la terapia, nos integraran activamente en la misma, nos facilitarán las herramientas y las soluciones a nuestro problema. © Dolores Salinas 2006
¿Qué es una consulta sexual?