"...Quizá no te acuerdes de mí. Nos conocimos ayer en la fiesta de Inés y le he pedido tu teléfono... Me interesó tu forma de hablar, me resultaba atractiva, captaste mi atención de inmediato. Estaba de espaldas a ti, pero no pude evitar girarme, deseaba comprobar a quien pertenecía esa voz y ese discurso. El tono de tu voz era suave y muy femenino, tu entonación era firme y segura. Eras respetuosa pero discutías con vehemencia, utilizando unos argumentos muy sólidos, creativos e inteligentes. Me quedé mirándote, ensimismado... sin darme cuenta que mi actitud ya estaba provocando miradas de reojo y alguna que otra sonrisa. Cuando terminaste, decidí que quería saber más de ti." (Salinas, D., 2002)
Comunicación